Con este enfoque acompaño al paciente en sus bloqueos o dificultades emocionales. Me baso en el sistema de 38 elixires florales que creo el Dr. británico Edward Bach a principios del siglo XX. Siguendo sus inquietudes investigadoras y en base a su formación como homeópata, buscó en la naturaleza el sustrato que recopilara todos los arquetipos humanos, con sus virtudes y defectos. Ello lo halló en las flores, aunténticos catalizadores del campo emocional. Con ello, diseñó un sistema sencillo que cubriera el amplio espectro de emociones negativas. Dicho sistema se basa en la capacidad de la energía de las flores de reorientar nuestras emociones, evocándolas hacia otras más serenas y positivas. Sigue en cierta medida el principio homeopático de Similia, es decir, lo similar cura lo similar. Es, por tanto, que unos remedios son capaces de ayudarnos a superar fobias o miedos y otros son capaces de serenarnos en momentos de dificultad, pero siempre evocando en nosotros nuestra propia capacidad de superación y de encontrar la luz al final del túnel.
Estos remedios los selecciono del paciente también con medios kinesiológicos (test musculares que aportan información subconsciente) y los preparo yo mísmo en la consulta, para que el paciente empiece a ser tratado desde la primera sesión, siempre asociado a un trabajo terapéutico que potencie el remedio floral. Se le da al paciente un frasco-gotero para que se dispense sublingualmente gotas con una frecuencia determinada. Así de sencillo.
Este sistema fue reconocido por la OMS en la segunda mitad del siglo XX como sistema terapéutico y se instó a su seguimiento e investigación por los organismos oportunos para su universalización en los sistemas de salud.
Estos remedios los selecciono del paciente también con medios kinesiológicos (test musculares que aportan información subconsciente) y los preparo yo mísmo en la consulta, para que el paciente empiece a ser tratado desde la primera sesión, siempre asociado a un trabajo terapéutico que potencie el remedio floral. Se le da al paciente un frasco-gotero para que se dispense sublingualmente gotas con una frecuencia determinada. Así de sencillo.
Este sistema fue reconocido por la OMS en la segunda mitad del siglo XX como sistema terapéutico y se instó a su seguimiento e investigación por los organismos oportunos para su universalización en los sistemas de salud.

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