domingo, 3 de junio de 2018

El Dolor



El dolor es un lenguaje que se debe entender, escuchar y atender. Como lenguaje que es, intenta transmitir un hecho, un conocimiento, una verdad. El dolor no está al servicio de sí mismo, eso es sufrir. Y sufrir es una opción. El dolor sirve a la salud, la preserva, la protege. ¿Porqué entonces aguantamos o ignoramos el dolor?. ¿Porqué entonces usamos o abusamos de analgésicos, los fármacos que intentan silenciar este lenguaje? Puedo darme un golpe, hacerme daño, tomarme en consecuencia un analgésico y luego otro y luego otro, hasta que el dolor desaparezca. Puede dolerme la cabeza y tomarme en consecuencia un analgésico y luego otro y luego otro, hasta que el dolor desaparezca. Puede dolerme el estómago, la espalda, la rodillla y tomarme un analgésico y luego otro y luego otro, hasta que el dolor desaparezca. Puede incluso dolerme la vida que llevo y tomarme otro analgésico, que en su envoltorio, recibirá otro nombre, como fingiendo que se trata de otra cosa, cuando en realidad, es dolor que se filtra hacia el alma. A este otro analgésico, le llaman antidepresivo o bien ansiolítico o anticonvulsivo o antipsicotico o hipnótico. Y me tomo en consecuencia uno y luego otro y luego otro hasta que el dolor desaparezca. Si el dolor es un lenguaje, ¿qué intentaba decirnos el dolor por el golpe que nos dimos, o el dolor de cabeza, o el dolor de estómago o el de la espalda o el de la rodilla?. ¿Qué intenta decirnos nuestra vida, la que nos duele, la que para vivirla como la vivimos, necesitamos un analgésico llamado antidepresivo, o ansiolítico, o hipnótico o antipsicótico o anticonvulsivo?. Si abres la boca y cierras los ojos, sólo tomarás una droga, que llaman fármaco. Un preparado químico, evaluado por los mismos que lo fabrican, comercializan y venden sus bondades al colectivo médico. ¿Ha calado tanto el mensaje objetivo (ese que nos reduce a un mero objeto) de que sólo somos un cuerpo (el objeto) que tiene dolores y molestias que hay que eliminar para seguir funcionando (produciendo) sin molestarnos a cuestionar ese funcionamiento? Si pretendemos que los dolores desaparezcan sin más, sin darnos cuenta, pretendiéndolo, desaparecemos nosotrxs mismxs en el dolor.

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